VALSEBIKE EXPERIENCE

Los amigos de Valsebike gozan de un enorme tirón aventurero, profesionales del sector de la moto, acercan a sus clientes y amigos la mejor predisposición e interacción para gozar de este mundillo pasional del motociclismo, por ello y con ellos hemos iniciado una nueva aventura en su contexto de Valsebike experience.
Esta vez nos llevan de la mano por 4 islas encantadas; Dos pasajeras y dos rebuscadas, en este periplo de caracteres isleños disfrutaremos de rincones increibles que además, te lo recordaremos en este blogs que quedará para siempre en la memoria histórica del motociclismo canario. Que lo disfruten amigos afortunados

sábado, 5 de diciembre de 2020

UN BOSQUE ENCANTADO

 

Los caprichos del tiempo iban a regalarnos una jornada memorable, descubrir la Gomera, danzando bajo la lluvia, era un secreto con pocas probabilidades de éxito y muchas de casualidad y como el destino jugaba en casa la primera partida nos daba otro titular aplastante. Una isla invisible que se esconde a las miradas foráneas.

El jardin de Tecina es un encantador hotel que cuelga sobre el Atlantico mirando al poniente, ubicado en el sur geográfico, un paraíso para el descanso y la exaltación de los amaneceres a cuya cita diaria acude la luz con paleta de colores sobre un mar cristalino que suena a sosiego y paz. Sentir esa sensación al despertar debe ser uno de los regalos de la existencia

Mirando a las cumbres, no hay duda que lloverá por encima de 200 metros y los trajes de agua tendrán función doble. Frio húmedo que cala e impermeable que aisla. Partimos de Puerto Santiago a la aventura de Dios y en la remontada hacia el monte captamos como se las gastan en Gomera para aterrizar en el aeropuerto. En una isla de barrancos y tajos profundos la superficie plana es un bien limitado y un mal osado, buscar unos metros extras entre acantilados, para tal menester, un reto. Mejor en barco 

Las primeras pinceladas son de una isla rural y abrupta que esconde sus vergüenzas y que barre el cielo con palmeras desangeladas

Antocojo, las rosetas, Targa, Alajero, nombres desconocidos que vamos marcando para señalizar un paisaje de lluvia que se agarra al monte como ordeña puntual. El camarero José Manuel, medio criollo y amable sabedor de sus cosas, le recuerda a Hugo con consejo y acierto. "Tenga cuidado con las rachas de viento" Les quita las motos de las manos. Cuanta sabiduría tiene el paisano que se vino de la Laguna de Tenerife a Trabajar, lleva 15 años en la isla y no tiene reparo en comentar que no conoce la isla y que a él en el monte no se le pierde nada.

Chipude, Arure, el cercado, Las Hayas, nos acercan a los límites del bosque encantado, y bajo la lluvia racheada nos enseña tímidamente adivinar que hay más allá de los límites del bosque. Poco o nada de pastoreo, poco de agricultura local. Algo de artesanía losera y nadie en los andurriales, descendemos al Valle de Gran Rey, por el desfiladero, para descubrir las plantaciones y el cultivo de miel de Palma. Los jardines de palmeras conforman un paisaje único, entrañable salpicado de casas de vecindad. 

En la costa el ambiente es agradable, la luz y el color juega en la playa. Mientras arriba un gigante de roca cortada por la cizaña del tiempo vigila a los niños amenazante. Comer en el Trasmallo un arroz caldoso calentito y generoso mientras se secaba el equipo y vuelta al monte del riego, para seguir jugando al escondite con la isla

Los chorros de Epina, Macayo, Vallehermoso, Tamargada, las Rosas, Mirador de Abrante. Allí un pasillo de cristal sobre el abismo es un espectáculo para el visitante y el impertinente camarero un castigo para el turismo, enfrente Tenerife enseña sus Gigantes y el pico Teide aparece más arriba de las nubes con timidez. Volvemos al monte esta vez a cruzar el corazón del bosque encantado de Garajonay. Parecemos Hansel y Gretel perdidos en la maldad de un bosque de cuento. La sensación es indescriptible y brutal, que la vida vegetal del cuaternario se mantenga intacta como un pasaje fortuito del tiempo y nos muestre los pulmones de la tierra con sus tentaculos es un sueño real, increíble belleza milenaria convertida en Parque Nacional impoluto

Descubrir el Roque Cano, adivinar el Roque de Agando y cruzar la cumbre enchumbada de silencio y frío, en cuya soledad nocturna afinamos el tacto en la conducción, con esa sensación afortunada de ser testigos de una isla que se esconde caprichosa y que nos va dando a la imaginación detalles para ponerle cara y enamorarla. Esperamos que en la siguiente jornada el sol nos encandile y el romance con esta novia, nos muestre su cara bonita.

Dani se curra la parte técnica de un recorrido desglosado y nos da una información virtual de lujo. Poco a poco el equipo se fusiona y se cuida, compartimos la experiencia con risas y algarabía y empezamos a conectar otro mapa de carretera en la amistad



1 comentario:

  1. La imagen vale más que mil palabras, la foto del equipo hace sentir camaradería elegir el Tecina como abrigo de descanso, en ése acantilado poblado de pardelas que tertulian toda la noche acompañado de estrellas. Mañana levantaremos el vuelo, la mar la orilla y tu montaña Gomera. Que sean felices moteros, moteras.

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